sábado, 30 de enero de 2016

"Las heridas del viento", de Juan Carlos Rubio

¿Somos dueños de nuestras decisiones o unas meras marionetas en manos del destino? Está claro que no elegimos nacer y, en la mayoría de los casos, no elegimos morir. Pero ¿qué ocurre con todo lo que hay en medio?... La casualidad y el azar nos envuelven una y otra vez, como una peonza que gira sobre sí misma y que, desde luego, no tiene intención de detenerse. Al menos no hasta que ella lo decida. Claro que siempre tenemos la opción de alargar la mano y, rozándola levemente con la punta de los dedos, alterar el curso de sus caprichosas piruetas. O al menos intentarlo. Ese es todo el consuelo que nos queda en ese corto espacio de tiempo que transcurre entre nuestro primer aliento y el último suspiro. Ese corto espacio de tiempo que llamamos vida...”  Juan Carlos Rubio
Estupenda obra la que vi hace unos días, en su función de despedida (enero de 2016), en el teatro Lara de Madrid, de producciones TalyCual y con autoría y dirección de Juan Carlos Rubio (Córdoba, 1967), actor, guionista, dramaturgo y director teatral, galardonado con distintos premios por obras como "Shakespeare nunca estuvo aquí", "Seré breve", o el musical "Esta noche no estoy para nadie. El musical", entre otras.
 "Las heridas del viento", con una escenografía con los mínimos elementos: unas sillas, un juego de luces en claroscuro y la música de Mina que suena en ocasiones -tan potente- , nos atrapa con una historia de amor y soledad, en una mezcla de humor y drama que, de forma lúcida, indaga sobre el tiempo que pasa y el sentido de nuestra existencia.
David (Dani Muriel), un joven que acaba de perder a su padre, quiere saber sobre unas cartas de amor que encuentra entre sus cosas, y eso le lleva hasta Juan, un homosexual ya mayor (Kiti Manver, que nos sorprende con su transformación sobre el escenario). A partir de ahí se establece un diálogo entre los dos en los que hablan del amor, de la expresión de sentimientos, de lo que desconocemos de nosotros mismos y de los que nos rodean, del sentido de nuestras vidas... Muchas preguntas, la mayoría sin respuesta...
Teatro de calidad con un texto poderoso,  buena dirección, y unos actores sobresalientes (Kiti Manver en ese difícil papel de hombre mayor, lleno de amor y de escepticismo a la vez, consigue emocionarnos, como gran actriz que es, y Dani Muriel hace una réplica que está a la altura). Todo un placer.


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