martes, 17 de marzo de 2015

"Vivir" (Ikiru), de Akira Kurosawa. Estupenda reflexión sobre el sentido de la vida


Inochi mijikashi, koi se yo otome! Akaki kuchibiru asenu mani, atsuki chishio no hienu ma ni, asu no inochi wa nai mono wo...
La vida es corta, enamórate, chica, antes de que el rojo de los labios  desaparezca, antes de que la sangre caliente se enfríe. No tendrás nunca asegurada la vida de mañana.

Inochi mijikashi, koi se yo otome! Kuro kami no iro asenu ma ni, kokoro no honoo hienu ma nu, kyô wa futatabi kono mono wo...
La vida es corta, enamórate, chica, antes de que el color negro del pelo pierda su fuerza, antes de que la llama del corazón se apague. No volverá nunca a repetirse el día de hoy.
(Gondola No Uta / "Canción de la góndola", cantada por el protagonista).


Película japonesa, de 1952, del director Akira Kurosawa (1910-1998), autor también de películas como "Rashomon", Los siete samuráis", "Dersu Uzala", "Ran",etc. Vista en febrero de 2015 en el Ateneo de Málaga. 
Cuenta la historia de un funcionario del ayuntamiento,jefe de sección, Kanji Watanabe (excelentemente interpretado por el actor  Takashi Shimura), que lleva una vida monótona y gris instalado en la rutina general de la oficina, y que recibe un día la noticia de que tiene un cáncer de estómago y que le queda poco tiempo. A partir de ahí, se abre un paréntesis de desconcierto en el que intenta comunicarse sin éxito con su hijo, y en el que contacta con un escritor bohemio y con una joven ex empleada de la oficina, que será -en su ingenuidad- la que le dará finalmente la clave. Se produce una elipsis en la que asistimos al funeral de este funcionario -parte fundamental de la película- en la que sus antiguos compañeros y jefes van hablando de Watanabe y de sus últimos meses, en los que cambió totalmente de actitud y se dedicó a promover la construcción de un parque infantil que reclamaban los vecinos.
La película, de casi dos horas y media, tiene tres partes diferenciadas:
1.- En la primera parte un narrador en off nos va presentando al personaje Watanabe, su vida rutinaria y su soledad: viudo, vive con un hijo y su nuera con los que apenas hay comunicación. Esta vida se ve interrumpida por la fatal noticia de una muerte cercana.
2.- La segunda parte se centra en el intento de darle sentido a lo que le queda, y en la que conoce a dos personas:
 -  un escritor bohemio (un Mefistófeles como él mismo se llama), que lo lleva "de juerga" por los antros de la noche de Tokio en una especie de descenso a los infiernos. A destacar la canción que canta Watanabe, con una voz gutural, sin apenas mover los labios, con el tema del "tempus fugit" y el "carpe diem". Pero no será este quien le sirva de ayuda...
- y una joven ex empleada de su oficina, trabajadora de una fábrica, que representa la juventud y que, en su simplicidad, le da la clave del tiempo que le queda en una escena esencial, que se desarrolla en una cafetería en la que se celebra un cumpleaños, y en la que ella le enseña un juguete que hace para niños y la alegría que le produce pensar que va a contribuir a su felicidad.
3.-La tercera parte de la película está marcada por el funeral de Watanabe, parte fundamental de esta, en la que a través de distintos narradores, y mediante flashbacks vamos conociendo el cambio experimentado por el protagonista en su trabajo y cómo se salió de la inacción cotidiana para luchar por la construcción del parque que reclamaban los vecinos, empeño en el que se implica totalmente hasta su muerte, y que llega a ser su gran obra, la que da sentido a su vida.
A destacar las opiniones de unos y de otros, el desconocimiento de su hijo, el agradecimiento de los vecinos, las buenas intenciones de algunos funcionarios, que -finalmente- se quedan sólo en intenciones.

Película magistral por el lenguaje que utiliza (estructura, voces narrativas, fotografía, símbolos), por la interpretación excelente de los actores, sobre todo de Shimura, y por los temas que trata: de la crítica de la burocracia en la posguerra en Japón, falta de sensibilidad por las preocupaciones sociales, incomunicación, a los grandes temas existenciales como son la muerte y el sentido de la vida, resuelto aquí de forma individual en ese compromiso con la construcción del parque.
Un clásico que hay que ver...





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