domingo, 15 de febrero de 2015

"Metrópolis", de Fritz Lang, un clásico del cine


"El mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón" (lema de comienzo y final de la película)
Película alemana, de 1926, del director Fritz Lang, con guión de su mujer, Thea von Harbou. En 2010 se hizo una restauración completa en la que se añadieron 26' inéditos. Vista en una sesión de cine fórum en el Museo Jorge Rando de Málaga en enero de 2015.
Clásico del cine mudo, película expresionista, considerada como una de las mejores de la historia del cine. 
Se trata de una utopía urbana y de ciencia ficción, que se sitúa en el siglo XXI en una ciudad dividida en estratos: en el superior está la élite dominante en esa ciudad de los negocios, de rascacielos, con avenidas elevadas, puentes atravesados por coches, trenes, con aviones que la sobrevuelan, y que preside el empresario jeje Fredersen. Por debajo, está la ciudad subterránea, la de los obreros, que trabajan a destajo, de forma mecanizada, y en la que una joven, María, intenta canalizar el descontento de los trabajadores, de forma pacífica. El hijo de Fredersen, Freder, conoce casualmente este mundo subterráneo y a María -de la que se enamora- y experimenta él mismo lo duro de las condiciones de trabajo cuando sustituye temporalmente a uno de los obreros, lo que le hace tomar conciencia de su situación y se implica en la lucha por mejorar sus condiciones.
 Pero, por otra parte, el científico Rotwang, protegido por Fredersen, y secretamente enamorado de la madre de Fréder, ya muerta, y de la que había construido un robot, Hel, decide hacer otro autómata con la figura de María, para manipular a los obreros y provocar el caos y la destrucción,
María y Freder salvan de morir ahogados a los hijos de los obreros, y la película termina con ese triunfo del amor que, con su mediación, consigue superar un mundo dominado por el odio de clases.
Eugenio Trías ("De cine. Aventuras y extravíos") destaca las claves cristianas de la película: el personaje de María con su doble siniestro, la Torre de Babel...frente a malas lecturas que la asociaban con ideas cercanas al nacionalsocialismo, y señala lo mucho que le debe "Blade Runner" (1982), de Ridley Scott, con sus imponentes construcciones, formando una Gran Manzana futurista.
Película imprescindible para los amantes del cine. A destacar sus valores plásticos y estéticos. la arquitectura que refleja (producida de forma laboriosa con maquetas), el mundo de los robots y la maquinaria (sorprende ese anticipo de lo que hoy llamamos "videoportero" en una de las escenas),el movimiento de masas,etc.
Algunos  podemos ver una cierta ingenuidad en ese final, aunque -por otra parte- qué mejor que sea el amor  lo que al final nos salve de lo que somos...





"Torre de Babel", de Pieter Brueghel el Viejo

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