domingo, 7 de junio de 2015

"Persona", de Bergman, o el nihilismo

Persona: "Del lat. persōna, máscara de actor, personaje teatral, este del etrusco phersu, y este del gr. πρόσωπον" (RAE)
"Usted se cansó de parecer, quería ser, no quiere hablar para no engañar. Está harta de tanta fasedad. Cada gesto, una estafa; cada expresión, un fingimiento; cada palabra, una mentira. Quería verdad, esencia; no falsedad, apariencia"...
"Usted, Elisabeth, quiere representar ese papel de mujer que no habla, y lo hará por lo menos hasta que se canse."  (Palabras de la Doctora a la actriz Elisabeth en "Persona")

Película sueca de 1966, del director Ingmar Bergman (1918-2007), guionista, director teatral de clásicos como Molière, Chéjov, Ibsen, Strinberg... y uno de los directores de cine más importantes del s.XX. Autor también de "Fresas salvajes", "El séptimo sello", "El manantial de la doncella", "Como en un espejo", "Gritos y susurros", "Fanny y Alexander"...Vista en formato dvd en marzo de 2015.
En "Persona" Elisabeth (Liv Ullmann), una actriz de teatro, se queda en silencio durante la representación de "Electra". La doctora que la atiende parece saber lo que le pasaba ("Usted se cansó de parecer.."), le encarga a la enfermera Alma (Bibi Andersson) que la asista y, ante la falta de resultados, decide enviarlas a una casa de campo, junto al mar. Poco a poco se va estableciendo una relación especial entre ellas, en la que Alma se dedica a hacer confidencias a la actriz sobre su vida, mientras la otra escucha sin hablar, en un intercambio de papeles, hasta que Alma descubre una carta en la que Elisabeth le cuenta a la doctora las intimidades de la enfermera, y esta se siente traicionada. "Nada" será una de las pocas palabras que dice Elisabeth al final de la película.
Son las dos mujeres las protagonistas casi exclusivas de esta película, como en otras de Bergman, y los hombres aparecen como secundarios. 
 Aparte del tema principal del aparentar / ser, en la película se plantean otros temas interesantes:
- el poder de la palabra y su negación.
- la ilusión del cine: esas imágenes de cine clásico que aparecen al principio mezcladas con otras imágenes surrealistas sobre la religión, sexo...
- la simbiosis entre dos personas, y la dependencia de una respecto a la otra; en este caso, el poder que la actriz ejerce sobre la enfermera. O, quizás, los dos aspectos de una persona.
- las relaciones madre-hijo: al comienzo del film, un niño de espaldas va pasando las manos por el rostro de la actriz: un hijo no deseado y que tiene necesidad de su madre. Más adelante, ella rompe una foto que le había enviado su marido.
- el mundo del teatro como representación.
Y todo ello, con una estética que nos atrapa, con esa fotografía magistral, de contrastes de luces y sombras en blanco y negro, de Sven Nykvist, con los planos de los rostros de las dos actrices juntos, tan repetidos a lo largo del film, hasta terminar fundidos en sus mitades como signo de lo contradictorios que somos, y el cine, presente en la película, para romper la ilusión de realidad.
 Todo esto, junto con la estupenda  interpretación de las dos actrices y el poder de sus miradas, hace que estemos ante una película especial, sugerente, compleja y con aspectos siempre por descubrir.

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