viernes, 29 de mayo de 2015

"El cuarto mandamiento" (The magnificent Ambersons), de Orson Welles.

 
Película estadounidense de 1942, del director Orson Welles. De nombre original: "The magnificent Ambersons", basada en una novela de Booth Tarkington. Vista en formato dvd en marzo de 2015.
La historia se sitúa a fines del s.XIX en Indianápolis y refleja el fin de una época con una aristocracia venida a menos y el comienzo de una nueva sociedad más industrial y tecnológica, a través de una historia de amor frustrado en la juventud entre Isabelle Ambersons (Dolores Costello) y Eugene Morgan (Joseph Cotten). Este amor será retomado más adelante cuando Eugene vuelve a Indianápolis junto con su hija Luci (Anne Baxter), una vez que Isabelle ha enviudado, amor al que se opondrá el hijo de Isabelle, George ( Tim Holt), enamorado a su vez de Luci, y que llevará la infelicidad a sus vidas. Otro personaje importante es el de la tía Fanny (Agnes Moorehead), enamorada secretamente de Eugene y que se mueve entre los celos, el amor...
La película tiene dos partes diferenciadas: una primera, más rápida y alegre, con secuencias en exteriores, y una segunda, más lenta, que se sitúa en el interior de la casa de los Ambersons, y en la que predomina la tristeza.
Además del cambio de sociedad y de época que refleja, el otro gran tema es la relación entre madre e hijo, Isabelle y George, en la que el hijo, malcriado y prepotente desde pequeño, termina imponiéndose sobre la madre y le impide ser feliz, según algunos en una relación edípica. La obra tiene también un componente autobiográfico pues Welles recuerda a su padre, inventor, en el personaje de Eugene Morgan, que introduce el automóvil en Indianápolis.
La película termina al estilo radiofónico, con la voz de Orson Welles en los títulos de crédito.
 A pesar de los cortes y añadidos que impuso la productora RKO, es una de las grandes obras de Welles, junto con "Ciudadano Kane" y "Campanadas a medianoche"
"Es la única de mis películas que he visto después de terminada y estrenada...Fue muy desagradable. Hubiera sido más feliz  sabiendo de oídas, sin conocer personalmente, lo que habían hecho de ella. Era una película mejor que "Ciudadano Kane" si la hubieran dejado como yo la hice".
(O. Welles a Peter Bogdanovich)

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